El dilema de la DC

21 abril 2017, 10:04 hrs
Santiago. 21 abril 2017.  Como el Partido Demócrata Cristiano (PDC) está más interesado en obtener una mejor representación en el Congreso que en tener un candidato presidencial que difícilmente podrá pasar a segunda vuelta, la única duda que falta por resolver es si preferirá que la senadora Carolina Goic se presente a perder unas primarias a realizarse en 10 semanas, o si en cambio negociará su bajada a favor de Alejandro Guillier días antes de que se cierre el plazo -a fines de agosto- para inscribir las candidaturas presidenciales y parlamentarias a las elecciones de noviembre.
 
Después de la bajada de Ricardo Lagos, el camino a la nominación presidencial de la Nueva Mayoría está mucho más libre para el senador Guillier, ya que el único obstáculo que le queda para coronarse como candidato de la coalición gobernante es la candidatura de Goic.
 
Comprensiblemente, ella ha señalado que preferiría ir a primera vuelta. Dado que proclamó su candidatura hace algunas semanas y todavía es muy poco conocida, Goic no quiere verse sometida a una elección el 2 de julio para la que no está en condiciones de competir. Como las inscripciones para las primarias deben hacerse el 3 de mayo, Goic y el PDC atraviesan un momento complejo, con dos fuerzas que se configuran.
 
Una de esas fuerzas está a favor de asumir la inevitabilidad de la candidatura de Guillier y, aceptando las primarias, enfocarse en construir una potente lista de candidatos al Senado y la Cámara en la que el PDC tenga buenas oportunidades de aumentar su representación, y con ellas su influencia en el próximo Congreso, independientemente de si La Moneda es ocupada por Sebastián Piñera, Guillier o cualquier otro.
 
La segunda fuerza cree que la mejor forma de asegurar una buena negociación en la lista de candidatos es subiéndole el precio a la bajada de Goic en favor de Guillier. Aceptar primarias es renunciar a la posibilidad de negociar aquello, de modo que este grupo prefiere esperar a que Goic mejore su posición en las encuestas, para así obligar a los partidos que apoyan a Guillier a realizar más concesiones a cambio de que la senadora se baje antes de la inscripción de candidatos en agosto. Mientras más tarde se baje Goic, mejor será la posición negociadora del PDC, argumentan.
 
Pero como los otros partidos de la NM también saben que en el PDC quiere asegurar cupos en una lista parlamentaria única de la centroizquierda, hay muchos izquierdistas que creen que la amenaza de llegar a primera vuelta es un bluff. Para ese grupo el mejor camino es no hacer concesiones, porque la amenaza del camino propio es más dañina para el PDC que para el resto de la NM.
 
Como en toda negociación que incluye amenazas, hay riesgo de que los actores confundan las señales y, actuando con información incompleta, tomen decisiones que terminen dañando sus propios intereses y el bienestar colectivo de la coalición. Existe la posibilidad tanto de que el PDC finalmente acepte unas primarias que no podrá ganar como de que opte por llevar candidata a primera vuelta, aunque con pocas posibilidades de pasar a la segunda.
 
Tampoco hay garantía de que Guiller mantenga su lugar como el rival más competitivo contra Piñera ni de que éste mantenga su actual condición de incombustible ante el fuego amigo y enemigo que recibe. Pero suponiendo que no se produzca ninguna sorpresa significativa entre ahora y agosto, la tendencia actual indicaría que Goic habrá mejorado su nivel en las encuestas y que Guillier todavía no habrá dado alcance a Piñera.
 
Si entonces el PDC negocia la bajada de Goic a cambio de mejores cupos en la lista parlamentaria de la Nueva Mayoría, la candidatura de Guillier se vería favorecida y la falange lograría lo que más quiere: aumentar sus escaños en el Senado y en la Cámara para convertirse en el partido bisagra que garantice la gobernabilidad en el próximo período.
 
Por eso, para el PDC aceptar ir a primarias presidenciales o bajar ahora a Goic es una mala estrategia.  Por más que Guillier se comprometa a dar mejores cupos al PDC en la negociación parlamentaria, los partidos de la Nueva Mayoría no tienen por qué respetar esa promesa. Si ya con Bachelet —que era mucho más popular en 2013 de lo que Guillier es hoy— los partidos de la Nueva Mayoría decidieron ignorar el llamado de la entonces candidata a realizar primarias y después le impidieron nombrar a un gabinete paritario al comenzar su Gobierno, ahora parece mucho más fácil irrespetar cualquier promesa que Guillier pueda hacerles a Goic y al PDC para convencerlos de ir a primarias.
 
Como el senador independiente es el único que gana si se hacen primarias —pues los partidos tienen una mucho mejor posición negociadora si no se hacen—, el único dilema que hoy enfrenta el PDC es cómo y cuándo bajar a Goic, si en las primarias del 2 de julio o en una negociación a fines de agosto que incluya los cupos en la lista parlamentaria de la Nueva Mayoría.
 
Fuente: El Libero.

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