El plan del gobierno para bajar en hasta 25% el precio de los medicamentos

15 abril 2018, 15:04 hrs
Santiago. 15 abril 2018.  Durante el primer gobierno de Sebastián Piñera se presentó un proyecto de ley que tenía como objetivo abrir la venta de medicamentos sin receta médica a los supermercados y almacenes.
 
Sin embargo, esta idea se encontró con el rechazo del Congreso, ya que se argumentaba que la ciudadanía podía comenzar a automedicarse. Ahora, como un déjà vu, el Ejecutivo alista una nueva arremetida para insistir con la posibilidad de que las farmacias no sean las únicas que puedan comercializar este tipo de productos y de esa manera introducir competencia y bajar los precios.
 
A diferencia de la vez anterior, el plan de Piñera para reducir el precio de los remedios incluye una serie de medidas adicionales para incentivar la competencia. Entre las principales destaca la creación de un comparador online de precios de medicamentos que permita a los usuarios ver dónde está el precio más conveniente, tanto con bioequivalentes en la misma farmacia como en diferentes farmacias.
 
El poder de Cenabast
 
Asimismo, se contempla reactivar la unidad de importaciones de la Central de Abastecimiento del Sistema Nacional de Servicios de Salud (Cenabast) para que pueda comprar los medicamentos en las mejores condiciones posibles y, con ello, fomentar la competencia interna.
 
Esto se haría creando una nueva unidad de importación, que buscará los mejores precios a nivel internacional. Estos medicamentos se pondrán a disposición de las farmacias independientes (que no sean las grandes cadenas) y las comunales.
 
De acuerdo al Instituto de Salud Pública de Chile, hoy las cadenas de farmacias Salcobrand, Cruz Verde, Ahumada y Dr. Simi tienen 1.687 locales, mientras que en las farmacias independientes los puntos de venta llegan a 1.549. Las farmacias populares, en tanto, poseen 145 establecimientos. No obstante, la participación de venta de Salcobrand, Cruz Verde y Ahumada rondan el 90%.
 
Otro de los puntos fuertes de este paquete de medidas es fomentar la compra por parte del Estado de productos bioequivalentes a través de la Cenabast, a los cuales también podrán acceder las farmacias independientes y comunales.
 
La idea es que todas las farmacias de barrio se asocien y Cenabast compre un volumen importante y de esa manera bajar los precios.
 
Conforme a cálculos que se hicieron cuando se elaboró el programa de salud, y que de acuerdo a fuentes ligadas a este proceso se mantienen vigentes, con todas estas medidas en régimen los precios podrían bajar hasta en un 25%.
 
El exsubsecretario de Redes Asistenciales y uno de los redactores de las propuestas de salud de Piñera, Luis Castillo, señaló que dentro del cronograma de trabajo, si bien la reforma a las isapres es la prioridad legislativa, el reducir los precios de los medicamentos es una de las segundas prioridades del gobierno, por lo que se espera que este año ya esté en marcha.
 
El modus operandi
 
El plan que elabora sigilosamente el Ministerio de Salud apunta a incluir vía indicaciones en el proyecto de ley de fármacos II el artículo que extienda la venta de remedios a otros establecimientos, específicamente supermercados, tal como se hizo en 2013, cuando se incluyó en la iniciativa de ley fármacos I la opción de venta a este tipo de establecimientos. En esa oportunidad, solo se rechazó ese articulado, por ello, ahora se espera que esta nueva arremetida logre sortear la valla del Congreso.
 
Actualmente, el proyecto está en segundo trámite constitucional en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados. De acuerdo al cronograma de trabajo de la comisión y en común acuerdo con el ministro de Salud, Emilio Santelices, la discusión debe comenzar en mayo.
 
Ahora, considerando solo la venta de medicamentos en supermercados, el efecto en la baja de precios sería del orden de 15%.
 
Según conocedores de este proceso, la base de las indicaciones serán las mismas que se ingresaron en el proyecto de ley de fármacos I, pero con algunas perfecciones. De esta manera, la primera indicación apuntaría a autorizar la venta de medicamentos que cuenten con el registro sanitario vigente, respecto de los cuales el Instituto de Salud Pública haya determinado la comercialización de expendio como venta directa.
 
Asimismo, se establecerá que el expendio de venta directa se haga en un área especialmente destinada para ello por el establecimiento comercial, farmacia o almacén farmacéutico, los que deberán permitir su adecuada conservación y almacenamiento. Además, la venta de medicamentos podrá realizarse en repisas, estanterías, góndolas u otros similares, que permitan el acceso directo al público.
 
Debate complejo
 
El debate legislativo, al igual que hace cuatro años, no se perfila fácil. Así lo anticipó el presidente de la Comisión de Salud de la Cámara, Juan Luis Castro (PS), quien espera que cuando se ingrese la indicación, el Ejecutivo tenga una buena argumentación. “Es una medida polémica que ya fue rechazada cuando se discutió la ley de fármacos I. Ahora, no sabemos cuál será el diseño que se incorporará en el proyecto”, afirmó, agregando que esta es “una medida que tiende a complacer al retail más que a facilitar el acceso de las personas a los remedios, porque si uno se fija bien, en todos los supermercados hay farmacias, entonces no sabemos cuál es el interés de que haya un medicamento al alcance de los niños, que además puede confundirse con una golosina. No lo entendemos”.
 
Javier Macaya, diputado (UDI), se mostró a favor de la medida, pero espera tener más información durante el debate en la comisión para un juicio más acabado. “Cuando se presentó este tema durante el primer gobierno de Piñera, el principal argumento de las personas que estaban en contra de esta medida era el tema de la seguridad en el acceso del medicamento, por ello me gustaría saber cómo ha operado este sistema en las farmacias que tienen algunos medicamentos en sus góndolas, porque eso está funcionando en algunas partes”.
 
Desde la academia, el economista de la Universidad Adolfo Ibáñez y experto en materias de libre competencia Claudio Agostini se mostró a favor de avanzar en aumentar competencia. No obstante, añadió que “lamentablemente el lobby de quienes protegen sus propios intereses ha impedido implementar este tipo de medidas que benefician a la gran mayoría de los consumidores. Cuando se intentó en el pasado, el Colegio de Químicos Farmacéuticos y la Asociación de Farmacias Independientes fueron exitosas en defender sus rentas, ojalá no ocurra de nuevo”.
 
Agostini sostuvo que Japón hizo este mismo cambio en 2009 y los precios de los medicamentos sin receta bajaron casi 40%. El 2013 profundizaron aún más la competencia al permitir ventas online de medicamentos. “Los precios hoy en Chile de muchos medicamentos sin receta son casi el doble que en Estados Unidos, así que la mayor competencia permitiría que bajaran. Hay que considerar, además, que hay comunas en Chile donde no hay farmacias o hay una sola. Creer que todo el país es como la zona oriente de Santiago es un error. Esta medida permitiría mejorar el acceso a medicamentos y romper monopolios locales en muchos pueblos y comunas de Chile”, comentó.
 
Fuente: Pulso

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